Portal Perez, Actualidad y Noticias

Portal Perez

Primera parte de la nota con Facundo Properzi y Micaela Bedano, los viajeros que recorrieron América Latina en un Citroën 3cv.

16 países y 80.000 kilómetros. Sueños de libertad y un Continente dispuesto a ser explorado, a maravillarlos, en cada ruta, ciudad, playa, o simplemente, en la diversidad de culturas que Facundo Properzi y Micaela Bedano pudieron descubrir en este viaje que duró más de 5 años y que ellos mismos contaron en las redes sociales, desde su página "Citronautas América Mestiza", nombre que deja al descubierto (aunque no era ningún secreto) el vehículo que los acompañó y que, kilómetro a kilómetro, se ganó el cariño de todos los que lo pudimos conocer.

La casa de la familia Properzi fue el punto de encuentro para que Micaela y Facundo pudieran contarle a la gente, a través de portalperez.com, cómo fue gestándose el viaje, sus metas, sus anécdotas. Ellos abrieron el baúl de los recuerdos (que todavía están tratando de acomodar) para regalarnos esta hermosa nota, que tenemos el gusto de compartir.

¿Cuando comenzó el viaje?

Facundo: El viaje con este carro (Don Baldomero) se inició el 1º de Mayo del 2011, pero se empezó a gestar en la Navidad de 2009.

Micaela: Nosotros estábamos terminando la universidad, Facu hacía changas de jardinería, yo hacía poco que trabajaba en una escuela, entonces vimos que era el momento, después de tantos años dentro del sistema educativo, y antes de entregarnos al sistema laboral, decidimos tomarnos un tiempo de libertad, para ver realmente ¿qué queremos hacer? o ¿quiénes somos? ¿Cómo nos nutrimos? Siempre nos gustó la historia de América Latina, buscando la hermandad en esta Patria Grande, y así empezamos a soñar el viaje.

Facundo: Primero nos compramos una moto 125cc, pero vimos que no íbamos a poder cargar tanto equipaje, que la moto se achanchaba, entonces decidimos venderla, y por la misma plata, nos compramos el Citroën y pagamos la transferencia. Nos pareció un auto económico, fácil de reparar, y además, mi papá y mi tío habían tenido, la mamá de Micaela había tenido, un amigo mío también. Pero descubrimos lo simpático que es para la gente viajar en una Citro… también vimos lo incómodo que es para dormir (risas), tuvimos que hacerlo en carpa o en lugares donde nos hospedaban. Lo bueno también fue que podíamos estacionarlo en cualquier parte y ponernos a vender, ya que al ver un auto chiquito y extranjero, un auto viajero, nos daban algunos permisos que otros no tenían.

Micaela: Y otra cosa positiva: ¡no nos han robado! Y eso que dejábamos el carro afuera, estacionado, en Honduras o en El Salvador, por ejemplo. Conocimos muchos clubes de autos antiguos, fuimos invitados a varios desfiles.

“Viajar te hace ser una persona agradecida”, dijo Micaela, y explicó que “gracias a todos los que nos compraron un libro, o una pulsera, o nos daban un plato de comida, o nos invitaban a su casa o, simplemente, nos decían adonde podíamos ir”.

Recorrieron 16 países, distintas culturas, distintos modos ¿qué fue lo que más les llamó la atención?

Micaela: Nos llamó mucho la atención las fronteras, cómo dividen comunidades o culturas, y en verdad son líneas ciegas. Por ejemplo, la cultura Andina la encontrás en el norte de Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y sur de Colombia, se habla el mismo idioma, se escucha la misma música, se visten iguales, y tienen un modo de ser similares. Entonces ¿porqué las fronteras dividen y generan malestar entre los pueblos? Nosotros escuchamos conversaciones donde decían “El charango es Boliviano”, “No, el charango es Peruano”, “No, el charango es Argentino”… ¡y el charango es Andino!

Además, agrega Micaela, “subimos al volcán activo más alto del mundo, el Cotopaxi (5897 metros, en Ecuador), y nos quedamos helados.

Facundo: Los 3000 km recorriendo el Río Amazonas, en barco, ir viendo pequeños poblados, rancheríos, o pueblos de 5000 personas en el medio del Amazonas y decir ¡wow! ¿cómo llegó todo esto hasta acá? Para ellos el Río es el medio de transporte más importante. También hay cosas tristes, nos contaron de muchos desplazamientos de pueblos originarios, de comunidades campesinas que viven ahí hace miles de años, y viene un apoderado de la ciudad, que no sabe trabajar la tierra, pero que tiene un título de propiedad, y te dice “Andate, esta es mi tierra”, “¿Cómo va a ser tu tierra, si nosotros vivimos acá hace más de 1000 años? Acá está enterrado mi tatarabuelo”. La propiedad privada le está haciendo mucho mal a la sociedad, porque los desplazan, los echan, y si no se quieren ir, los matan.

Micaela: En Brasil los agro negocios son muy fuertes en Mato Grosso o Mato Grosso do Sul, estuvimos en una comunidad indígena, llamada El Dorado, en donde están haciendo suicidios masivos, ahora estaban amenazando con 170 suicidios, 50 hombres, 50 mujeres, y 70 niños, que se suicidan porque no tienen tierras… ¡En Brasil, que es enorme!... Es tan diferente a otros lugares, donde la propiedad de la tierra es más comunal, como en Bolivia o México, (después de la Revolución Mexicana  de 1910) donde hay tierras ejidales, cuidadas por la propia comunidad. Y también vimos algo muy llamativo, a diferencia de esta dicotomía que tenemos los argentinos, de tener los campos despoblados y en las ciudades estar amontonados, es que en Nicaragua, por ejemplo, que es el segundo país más pobre de Latinoamérica (después de Haití), todos tienen su huerta, su milpa, sus gallinas… tienen una seguridad alimentaria que les permiten resistir a la pobreza. ¿Cómo se explica que, entonces, que el segundo país más pobre de Latinoamérica no sufra hambre ni tenga delincuencia? Justamente, son estas propias diferencias culturales, la gente ve crecer una planta, tienen mucho amor por la tierra, y eso los hace ser más humanos.

Facundo: Hay mucha desigualdad. Hay algunos países donde la desigualdad la ves ahí mismo, delante de tus ojos, y llama la atención que la gente esté acostumbrada a verla, y no se da cuenta. Gente con demasiado dinero, demasiado poder, clases burocráticas, clases empresariales… Lamentablemente, la desigualdad nos une a todos.

Micaela: En Costa Rica vimos muchos animales en la calle. Nos alertaron que íbamos a cruzarnos con osos perezosos, en peligro de extinsión, cruzando la calle… y si… estábamos saliendo de Puerto Viejo y encontramos un Oso Perezoso en la carretera, y todos los autos frenaron para que el oso salga de la ruta. En San José, la Capital de Costa Rica, podés subir a un morro y te vas a encontrar con muchas zonas de reservas, donde los animales están en absoluta libertad (no hay zoológicos en Costa Rica) y se dejan ver, porque no tienen miedo, porque llevan más de 50 años con un cuidado del medio ambiente muy fuerte y una consciencia ambiental muy interesante.

Facundo: No todo es color de rosa. En el Caribe, por ejemplo, en Venezuela o Colombia, si vas a bucear te encontrarás con un montón de peces de colores, pero también vas a ver latas de cerveza, chapitas, cigarrillos… y te dás cuenta que estás buceando la basura.

Micaela: En una playa de Costa Rica nos pasó que empezamos a juntar basura, y nos siguió el de al lado, y se sumó el otro, y otro y otro y que se arme una cadena auto gestionada de jovencitos comprometidos con la limpieza del lugar, solamente porque vieron al otro hacerlo.