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Cuando nos perdemos en el ideal

Por: Vanesa Coronel.

Todos solemos soñar con un mundo Perfecto: empezando por casa, la cara perfecta, el cuerpo perfecto, el trabajo perfecto, el marido perfecto, los hijos perfectos, ¡La VIDA PERFECTA!

La palabra perfecto describe a la cosa, organismo o individuo que reúne el más alto nivel posible de excelencia en relación a los demás elementos de su misma especie o naturaleza.

Si algo es perfecto, no hay posibilidades de hacerlo mejor, ya que no existe nada superior a lo que ya se ha conseguido.

El gran inconveniente es que, como seres pensantes, podemos darnos cuenta que la perfección no existe, al menos no en el ser y estar humano.

Bien usada, la energía meticulosa y la auto motivación de una persona con tendencia al perfeccionismo puede llevarla a alcanzar grandes metas y a destacarse.

Bien usada, esa búsqueda de excelencia puede ser un motor.

Pero el perfeccionismo tiene su lado oscuro también. En la intimidad, muchas personas creen  que parte de su éxito en la vida tiene que ver con su tendencia al perfeccionismo.

Y el perfeccionismo puede ser una droga: quien lo prueba, experimenta un éxtasis inicial que lo lleva a accionar sin cesar, y siente la gratificación inmediata que semejante esfuerzo puede proporcionar. Pero igual que un narcótico, su efecto es efímero y, muchas veces, peligroso.

Cuando exageramos una virtud, se suele convertir en un defecto.

Así, esa tendencia a dar lo mejor de nosotros puede transformarse en una enemiga cuando no sabemos dónde está el límite entre excelencia y perfección.

En cuanto cruzamos la frontera, todo cambia. Aquello que nos motivaba a ir por más, luego puede paralizarnos e impedirnos avanzar. Lo que antes nos generaba una sensación de entusiasmo y adrenalina, después tal vez nos produzca vértigo y ansiedad.

En la mentalidad del perfeccionista el error es un fracaso, y a nadie le gusta fracasar…

Por eso, ante la mínima sospecha de no hacerlo bien, prefiere no intentarlo.

Alguien así, se pierde de vivir experiencias nuevas por miedo al ridículo por ejemplo, no se permite probar, intentar fuera de un terreno conocido.

¿Cómo podes saber si el perfeccionismo te está jugando en contra?

1.- Soles establecer metas que no alcanzas.

2.- Constantemente competís.

3.- Ves los errores como algo terrible.

4.- Soles ser testarudo/a, creyendo que hay una manera de hacer las cosas.

5.- Soles ser muy autocrítico/a.

6.- Soles dudar constantemente de tus habilidades.

Este tipo de perfeccionismo puede ser el peor enemigo de la autoestima.

Es algo bastante lógico de comprender: la perfección no existe, por lo tanto buscarla es un camino hacia la infelicidad garantizado.

Te invito a que te mires a vos y a tus actos ¿Te perdés de disfrutar situaciones buscando la perfección de todo, retrasás tomas de decisiones esperando el momento perfecto?

Camina tu camino sabiendo que cada paso es avance, más allá de que ese paso te lleve a lugares que no querías llegar, todo, cada instante, trae consigo aprendizaje, sobre todo, esos que llamamos errores...Está en vos poder verlo de otra manera.

Buen viaje!

 

Vanesa Coronel

Lic. en Comunicación Social

Coach Ontológico Profesional

Linkedin: Vanesa Coronel

Facebook: Coaching Para Armar

Contacto: 3465-592796

 

Fuentes: Desafiando Imposibles, Verónica de Andrés, Florencia Andrés, 2013, Ed. Planeta http://definicion.de/perfecto/#ixzz4INid0DOq