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La Tragedia de Monticas, un año después, portalperez.com lo cuenta en primera persona

Escribe: Lucas Martín Gonzalez.

Mi experiencia en redacción indica que la gente no lee más de dos párrafos, y yo espero que me acompañen hasta el final.

Lo que sucedió hace exactamente un año quedó perpetuado en la memoria colectiva de los perecinos, el título es más que elocuente: El 24 de febrero de 2017 se produjo la Tragedia de Monticas, el siniestro vial más grave de la historia de nuestra ciudad, que dejó 13 muertos y más de 30 heridos. La búsqueda de justicia será motivo de otras publicaciones. O quizás, también lo sea de ésta, indirectamente.

La foto que grafica la nota también es elocuente: Un hombre que intenta consolar a otro, que está saliendo de la zona donde se produjo el choque de colectivos, delimitada con una cinta de peligro.

Pero ¿qué hay detrás de esa imagen?

Un año después, la historia se puede contar:

El que viene llorando es Juan Manuel, mi cuñado, que acaba de reconocer el cadáver de Jorge, su padre.

El que está de espaldas intenta escribir una nota, pretendiendo que ustedes lo acompañen hasta el final.

Durante más de 15 años traté de prepararme para encarar periodísticamente sucesos de tamaña magnitud… y no lo logré, lo confieso.

No lo logré porque debajo del disfraz de periodista se esconde el cuñado de Juani, el hermano de Magalí, el tío de Ana Paula. En mi forma de sentir la familia, eso quiere decir mucho. Los seres humanos no andamos solos por la vida, somos lo que nos enseñaron papá y mamá, somos malcriados por los abuelos, compinches de los amigos, en fin, viajamos solos, sí; pero nos nutrimos de cada persona que nos acompaña.

Por eso fue muy difícil trabajar.

La historia comenzó cerca de las 11hs de ese viernes caluroso como ningún otro. Me acuerdo que estaba en una reunión, cuando escuché la sirena de los bomberos. Una, dos, tres… cuatro… cinco veces. Es muy raro que la sirena suene más de tres veces, debido a la gravedad de la situación. Fueron cinco sirenas.

No hizo falta llamar al cuartel para preguntar hacia donde tenía que dirigirme, porque apenas salgo a la ruta comencé a ver las ambulancias que venían desde el lado de Zavalla. Eran muchas… muchísimas. Como vemos en la tele cuando suceden atentados, y uno piensa que eso nunca nos va a pasar.

En Formosa y Ruta 33, a 500 metros de la Curva de la Muerte, un operativo de tránsito cerraba el paso de vehículos particulares y móviles de prensa. “No podés pasar, la piña fue muy grande, pasan los bomberos y las ambulancias”, me frenó un inspector.

Unos minutos más tarde llega Juan Manuel con su chata.

“No podés pasar”, le dijo el inspector de tránsito.

“Correte que mi viejo está en el colectivo”, contestó mi cuñado y pasó. Antes de arrancar me miró y me dijo “No le digas nada a Maga”, tratando de mantener la calma familiar.

Esas últimas palabras se contraponían con lo que empezaba a suceder. Portalperez.com se había convertido en referencia periodística a nivel nacional. El teléfono se prendía fuego, llamaron desde Radio 2 y Radiofónica, de Rosario; los noticieros “De 12 a 14”, de El Tres y otro de Casilda que, en la vorágine, no pude recordar el nombre; llamaron desde Buenos Aires para salir al aire en los noticieros de TN, Canal 13 y El Diario de Mariana.

Volví a tener la oportunidad de acercarme hasta el lugar del accidente. Fue cuando llegó el Presidente del Concejo Municipal, Mauro Rojas (en ese momento, reemplazando al Intendente Pablo Corsalini, que se encontraba en Dubai acompañando al Gobernador Lifschitz). Rojas se presentó y pasó, y en un cruce de miradas me dijo “vamos”.

Así llegamos al lugar, cerca del mediodía, luego de que la mayoría de las ambulancias se habían ido a Rosario y Casilda, donde derivaban a los heridos. Caminando, tratando de acercarme lo máximo posible, veo la chata de Juan Manuel, estacionada en la banquina, al rayo del sol. “Seguro lo encontró a Jorge y se fue en ambulancia a Rosario”, pensé en mi interior.

Mientras tanto, los móviles de exteriores llegaron al punto asignado para la prensa. El despliegue de cámaras y periodistas fue enorme. Para ese momento, las imágenes salían en directo desde Pérez hacia todo el país.

La espera se hacía insoportable, algunos empleados municipales repartían botellas de agua para mitigar el tórrido sol de ese 24 de febrero. Nuestros Bomberos, entre fierros retorcidos, trabajaban en el rescate de personas. Una carpa montada sobre el pavimento les daba un poco de sombra para que puedan recuperarse.

El Fiscal Walter Jurado se presentó en el lugar y dio la información oficial sobre la tragedia: El parte indicaba 12 muertos (unos días después falleció el 13º), y más de 30 heridos. También contó que la mecánica del accidente iba a ser materia de investigación, pero se presumía que se había ocasionado por el reventón de un neumático.

Los minutos transcurrieron lentamente, hasta que veo un hombre que se acerca caminando y tocándose los ojos.

Inmediatamente supe todo.

Como también lo supo un movilero de Rosario, tan sagaz y siniestro, que le gritó a su camarógrafo: “¡Enfocalo! ¡Enfocalo a ese que seguro se le murió alguien!”. Si… la estupidez humana es infinita.

Así sentí que mi trabajo se había terminado, que era absurdo seguir pensando en el periodismo.

Cruzo la cinta de peligro y lo busco a Juan Manuel, el abrazo se ve en la foto, pero no se escucha lo que me dijo: “Gordo, cuidá a tu viejo, que yo perdí el mío”.

Y así nos fuimos, no sin antes pelearme con esos periodistas de mierda que querían hacer hablar a un tipo que estaba destruido.

La tragedia más grande en la historia de Pérez cambió tantas otras historias, ente ellas, la de mi familia, un 24 de febrero de 2017.

Gracias por acompañarme hasta el final.