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Prometimos abrir las escuelas y contar hasta el último voto. Cumplimos.

No fue un día más, ni una tarde más. Mucho menos, una noche más. Porque mientras la mayoría aguardaba los resultados en la comodidad de sus hogares, y otros tantos, involucrados en la política local, contaban votos, festejaban y se codeaban con quién esté a su lado, en los distintos Centros de Cómputos, nosotros intentamos estar con todos y al mismo tiempo. Tarea nada sencilla, pero no por eso, imposible.

Nuestra jornada arrancó bien temprano. Luego de coordinar con los distintos actores políticos de la ciudad, para acompañarlos y ser testigos del cumplimiento democrático. Comenzamos a recorrer las escuelas: A las 9 de la mañana estábamos, firmes, en el Colegio Luján junto al Intendente Pablo Corsalini. Continuamos en la escuela Mosconi, en Barrio Talleres, al lado de Martín Beas.

Durante dos horas nos mantuvimos presentes en la 129, esperando que pasen por las urnas Alejo Iztegui, Patricio Legrestti, Federico Jolly y “Pelusa” González. A las 11hs nos trasladamos a la San Martín, donde nos esperaba el Concejal Mauro Rojas. Allí, lamentablemente, vivimos la triste situación de que un funcionario municipal intentara impedir que nuestro trabajo se desarrolle con normalidad. Queríamos que nuestros lectores se enteren de todo lo que hacían los políticos. Alguien quiso lo contrario. No lo consiguió. Detalles a tener en cuenta para las elecciones del 22 de octubre.

La espina que nos quedó clavada fue la de no estar presentes en el momento de sufragar de Natalia Nieto. Fuimos a la escuela 856, preguntamos, y la candidata vencedora de la interna del Frente Social y Popular ya había emitido su voto.

Esa premisa de ser un “Diario Digital PLURAL” nos auto-presionaba para darle un trato igualitario a cada candidato. En algunos casos, pudimos. En otros, por cuestiones propias o ajenas, fallamos. Nos sirve la experiencia. Lo que hicimos bien, intentaremos mejorarlo. Lo que hicimos mal, lo corregiremos. Y lo que no hicimos (perdón por ello), lo incorporaremos a futuro.

Y se vino la noche, aumentó la adrenalina, esas ganas de contarles las últimas novedades, la famosa boca de urna, voto a voto y minuto a minuto, como quieran llamarlo. Porcentajes de una escuela, parciales de otras mesas, siempre números más altos que los datos oficiales, por lo tanto había que tomar con pinzas los resultados.

Así llegamos a la media noche, agotados, pero con la fuerza suficiente para escribir estas líneas.

Tal vez, para demostrar que el dinero no hace la felicidad. Lo hicimos gratis, a pulmón, y esa es nuestra mayor satisfacción.