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Hablar en público puede ser un placer

Por: Vanesa Coronel.

En algún momento de nuestra vida probablemente seremos llamados a hacer una presentación. Puede ocurrir en la universidad, durante un encuentro social o en un contexto profesional. Las exigencias de la «era de la información» hacen cada vez más probable que dentro de nuestras actividades normales tengamos que realizar presentaciones. Una presentación eficaz requiere que seamos capaces de comunicar y relacionarnos con otras personas. Éstas son habilidades muy básicas y, sin embargo, no forman parte de nuestra educación tradicional o de nuestra formación profesional.

Una cosa es hablar, y otra bien distinta, comunicar. Lo primero puede hacerlo cualquiera, pero lo segundo tan sólo está al alcance de quienes saben por qué y para qué se dirigen a otras personas. En palabras del filósofo griego Platón, "el sabio habla porque tiene algo que decir; el tonto, porque tiene que decir algo".

Y si bien "hay líderes que cuentan con un carisma innato y cierta facilidad para el uso de la palabra, hablar en público es un arte que puede aprenderse rápidamente".

Lo curioso de la comunicación es que "lo más importante no es lo que se dice, sino cómo se dice".

El proceso de comunicación se establece a través del lenguaje verbal (lo que se dice) y el lenguaje no verbal (cómo se dice), en la interacción corporal y emocional entre los interlocutores.

Siempre que me comunico con otros solo parte del mensaje es transmitido a través de palabras. Una gran parte se transmite a través de gestos, posturas, tonos de voz.

Se ha demostrado que en un contexto comunicativo las palabras que utilizamos sólo componen el 7% palabras, 38% tono y 55% lenguaje corporal.

¿Increíble, no?

Te dejo algunos trucos para tener en cuenta:

  1. Conoce tu material.

Ésta es la primera regla que debes seguir. Elige, para tu ponencia, algún tema que te interese e investiga sobre él tanto como puedas. Estar muy informado te ayudará a plantearlo con mayor seguridad.

Las historias personales, un planteamiento menos formal y más de tipo diálogo, así como el humor, son algunos trucos que serán muy bien recibidos y ayudarán a un mejor recuerdo por parte de la audiencia.

  1. Practica y ensaya tu presentación en voz alta.

Y no sólo eso. Además, si puedes, utiliza un micrófono, o un objeto que represente un micrófono. Durante la práctica, hay que procurar recordar en qué momentos las pausas funcionan mejor y mantenerlas allí, o revisarlas, según sea necesario.

La práctica te permitirá hilar bien las diferentes partes del discurso para ir avanzando en la explicación de forma fluida. Mide el tiempo para saber si se ajusta al que tienes asignado.

  1. Conoce a las personas.

Si es posible, conocer a las personas que componen tu audiencia es algo positivo. A medida que van llegando, te puedes presentar y preguntarles algo que te permita saber más sobre ellas.

De este modo, podrás establecer una mayor conexión y, cuando estés hablando, las verás más cercanas y no tan desconocidas. A su vez, si te informas un poco sobre el perfil de tu audiencia, te será más fácil enfocar el discurso para que resulte más interesante.

  1. Familiarízate con la sala.

Capta la sensación que transmite el espacio donde vas a dar la charla. Llega con un poco de antelación y pasea por la sala. Si el micrófono ya está colocado, practica con él, y con los apoyos visuales que vas a emplear en tu conferencia.

  1. Relájate.

Resulta fundamental que estés relajado cuando comiences a hablar. Una manera de lograrlo es mirar a la audiencia. Esto suele calmar los nervios y te dará un breve margen de tiempo. Tras esta pausa, sonríe y cuenta hasta tres antes de empezar tu discurso. Es algo que funciona y que vale la pena poner en práctica.

  1. Visualízate.

Cuando practiques tu discurso en casa, imagínate a ti mismo en situación. Estás hablando con confianza y disfrutando plenamente del tema. Verás a la audiencia disfrutando también, riéndose en los momentos que corresponde y aplaudiendo con entusiasmo al final.

  1. Ten claro que tu audiencia desea tu éxito no tu ruina.

Ellos han acudido a tu ponencia porque realmente quieren escuchar lo que tienes que explicarles. También quieren que les proveas de información, que los motives, que les despiertes su curiosidad y que los entretengas. Sí, para eso se han movilizado. Por favor, ten todo esto en cuenta cuando prepares tu discurso.

  1. No te disculpes por estar nervioso.

Este punto es muy importante. No hay que pedir disculpas, nunca, por tener nervios. Principalmente porque la audiencia no sabrá nada, ni se dará cuenta de ello a menos que se lo digamos, y porque, además, no transmite confianza.

  1. Céntrate en el mensaje.

Si te centras en el mensaje en lugar de hacerlo en tus nervios, ganarás la batalla. La ansiedad quedará relegada a un segundo plano y el discurso brillará. El protagonismo lo tendrá el tema tratado, que es lo que la audiencia espera y desea.

  1. Practica mucho e incorpora tu experiencia.

La única forma segura de afinar en el arte de hablar en público es seguir haciéndolo. Hay muchas oportunidades que puedes aprovechar para hablar en público, bien sea en el trabajo, con las amistades o con personas desconocidas. Cualquier reunión de personas es una buena ocasión para practicar.

 

¡Gracias por leerme!

 

Fuente, Dale Carnagie.

  • Vanesa Coronel
    en Comunicación Social
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