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Al cumplirse un año de la Tragedia de Monticas, familiares, amigos y compañeros de trabajo de Jorge Ledesma plantaron un árbol para recordarlo.

Familiares, amigos y compañeros de trabajo de Jorge Ledesma plantaron un árbol para recordarlo, en su lugar de trabajo, la Facultad de Ciencias Agrarias de Zavalla, al cumplirse un año de la Tragedia de Monticas.

“Tijereta”, como se lo conocía, fue una de las 13 víctimas fatales del accidente ocurrido el pasado 24 de Febrero de 2017, en Ruta 33 Km 781, cuando el destino quiso que dos colectivos de la empresa Monticas colisionaran de frente. Aquél día, la ciudad de Pérez vivió su jornada más triste, la causa no avanza (y si lo hace es muy lento), según fuentes judiciales, porque “no es tan sencilla de abarcar por su gran magnitud”.

Pero ayer los recuerdos crearon un ambiente místico en la Facultad de Ciencias Agrarias, cuando a las 9:00 hs, el Ing. Agrónomo Sergio Tesolín, compañero No Docente de Tijereta, encabezó el acto e hizo referencia a las consecuencias de semejante accidente, “no sólo heridas en el cuerpo, también en el alma, la psiquis. Al resto de nosotros nos llenó de ausencia, tristeza e impotencia”.

“Los distintos claustros de la Facultad aquí presentes, Autoridades, Docentes y alumnos, los compañeros No Docentes en particular, y especialmente los amigos que compartimos vivencias durante tantos años, los acompañamos en el recuerdo y en el dolor, y rendimos homenaje a Jorge… Tijereta o Tije, como lo llamábamos, con la plantación de este árbol, que él mismo eligió. Nosotros, sus amigos, elegimos este lugar porque tiene que ver con él, cualquiera de nosotros que lo desee puede cuidarlo, verlo crecer y, a través de él, tenerlo presente”, dijo Tesolín, agregando que “Varias veces nos preguntamos si este camino existía o lo trazó el Tije, de tanto ir y venir de Fisiología”, comentó risueñamente, recordando de esta manera una de las características que distinguían a Jorge Ledesma, una persona que siempre estaba de buen humor, lleno de anécdotas, y “con la virtud de ser un tipo optimista. Tenía un humor pícaro y divertido, pero nunca mal intencionado”.

En el acto también se leyeron unas palabras que escribió Gabriela, su esposa, y tomaron la palabra distintas personas que lo conocieron a Tijereta. El mensaje común era de recordarlo compañero, amigo, y siempre dispuesto a ayudar a quién lo necesitara.

Sobre el final del emotivo momento, su esposa y sus hijos (Juan Manuel y Matías); junto a compañeros de trabajo, cumplieron con la plantación de un palo borracho, con la intención de que Tijereta permanezca vivo en la memoria de quienes lo conocieron.

Y así será.